Para quien no la conozca, la ermita de San Benito de Orante está a mitad de camino entre Sabiñanigo y Jaca, y es una de las cinco iglesias benedictinas de la zona (San Benito de Erata, Santa María de Ballaran, San Juan de la Peña y Monasterio de Leyre). Es interesante de San Benito su enclavamiento, pues si trazamos una cruz con las otras cuatro iglesias ésta se encuentra justo en el centro. La ermita se eleva en lo alto del Cerristón hasta los 960 metros de altitud y desde donde se pueden observar en los días más despejados hasta 42 pueblos de alrededor. Posee muchos encantos y curiosidades , pero sin duda la figura del dragón durmiente custodiándola es una de las mas bellas.
Una curiosidad de este lugar se da en los solsticios de verano, pues el Sol sale por San Benito de Erata y se pone por el monasterio de Leyre, no siendo así en el solsticio de invierno, que sale por Santa María de Ballaran y se pone por San Juan de la Peña.
Pero lo más impactante del lugar aparte de su ubicación e historia, es la energía con la que nos recibe, siempre acompañada de Antonio un guía de lujo que además de explicarnos todo los detalles nos preparará antes de pasar al interior, siempre de uno en uno y en un completo silencio. Disfrutar de ese momento es un pequeño lujo que uno se debería de permitir cada cierto tiempo para recargarse de energía positiva.

Acceso a la ermita desde Orante La ermita nos recibe abierta

Antonio un guía de lujo

